La cinta de correr hedonista: así puedes cuestionar tu consumo

La cinta de correr hedonista explica por qué los nuevos estímulos positivos no nos hacen más felices y satisfechos a largo plazo. Aquí encontrarás más información sobre esta teoría filosófica y cómo puedes usarla para tu propia vida.

Un aumento de sueldo inesperado, un premio en metálico elevado, un apartamento nuevo y lujoso: el aumento de la prosperidad libera hormonas de la felicidad durante un corto período de tiempo y puede darnos unas horas o unos días estimulantes. Pero después de poco tiempo, el cerebro humano tiende a acostumbrarse a la nueva situación. Lo que hace días nos parecía inaccesible se ha convertido en la vida cotidiana y casi ningún motivo de alegría o gratitud. Este fenómeno describe la teoría filosófica de la cinta de correr hedonista.

Cinta de correr hedonista: ¿Qué es el hedonismo?

El hedonismo es una visión de la vida que los filósofos establecieron en la antigua Grecia. Considera el placer y el deseo como el objetivo principal de la existencia humana. De acuerdo con los principios hedonistas, las personas deben orientar sus acciones diarias para evitar todo dolor y aumentar el placer y la alegría.

Sin embargo, esto no significa que el hedonismo dicte que nos negamos a trabajar y que estamos inactivos. En cambio, se basa en la idea de que solo tenemos esta vida terrenal disponible y que deberíamos hacer el momento más feliz que podamos con ella. Esto también incluye una vida lo más perfectamente diseñada posible, lo que implica felicidad y razón en igual medida.

En el lenguaje cotidiano, sin embargo, el hedonismo se equipara a menudo con la decadencia. La crítica también proviene de la filosofía misma: esta apunta principalmente al hecho de que el hedonismo dirige el enfoque hacia el interés propio. En la sociedad capitalista actual en particular, parece promover y legitimar la cultura de consumo: si un producto caro nos trae alegría a corto plazo, deberíamos aprovechar la oportunidad. La cinta de correr hedonista también se relaciona con esta posible interpretación del hedonismo.

La idea de la cinta de correr hedonista

Los psicólogos Brickman y Campbell sentaron las bases de la teoría de la cinta de correr hedonista. En 1971 describieron el relativismo hedonista. Según esta idea, las personas reaccionan brevemente (y posiblemente intensamente) a experiencias de vida particularmente positivas o negativas. Sin embargo, después de un tiempo, volvemos a nuestro nivel básico de bienestar. Tanto la felicidad intensamente sentida como la tristeza intensamente sentida son, por lo tanto, solo de corta duración y solo fases de transición.

Para obtener evidencia empírica, Brickman y dos colegas examinaron los sentimientos de felicidad de los ganadores de la lotería y personas parapléjicas después de un accidente. El resultado: algún tiempo después de ganar la lotería, los afectados, en promedio, no eran más felices que las personas que no habían ganado la lotería. Aún más asombroso es el hecho de que no eran sustancialmente más felices que las personas parapléjicas.

El psicólogo británico Eyseneck desarrolló este enfoque de la cinta de correr hedonista. Con su metáfora de la cinta de correr, describe que nunca progresaremos en nuestro constante esfuerzo por lograr más felicidad y disfrute: dado que nos acostumbramos rápidamente a la nueva situación positiva de la vida, seguimos dando un paso en el lugar. Por lo tanto, la teoría explica principalmente por qué una mayor prosperidad no es una garantía directa de más felicidad y bienestar.

Hedonismo y comportamiento del consumidor

La cinta de correr hedonista muestra por qué no siempre debemos confiar ciegamente y seguir nuestro deseo de consumir. Las estrategias de marketing están diseñadas para hacernos sentir que necesitamos un determinado producto para el máximo bienestar. Si cedemos a nuestra necesidad de compra cada vez, estaremos brevemente felices. Pero a veces este sentimiento desaparece después de unas pocas horas. Luego volvemos a nuestro estado de ánimo básico: no recuperamos el dinero que gastamos en productos innecesarios.

Tampoco podemos revertir el hecho de que hayamos promovido el despilfarro de recursos, las prácticas que dañan el clima o el descuido de los derechos humanos a través de nuestras compras.

Si deseas examinar más de cerca su propio comportamiento de compra y cambiarlo, puedes documentar con precisión tus compras. Para cada producto, pregúntate qué te hizo comprarlo, qué tan útil lo encuentras ahora y si es sostenible y económicamente convincente. También puedes controlar de cerca tu comportamiento de consumo como parte de una dieta de compra y practicar conscientemente prescindir de él durante algún tiempo.

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