La corriente en chorro (Jet Stream): fuertes vientos y cambio climático

La corriente en chorro es crucial para nuestro clima. Puedes leer aquí por qué esto es así y qué podría suceder cuando la corriente en chorro ya no sopla.

La corriente en chorro es una corriente de viento que sopla alrededor de la tierra a una altura de unos diez kilómetros. Los vientos de la corriente en chorro del frente polar fluyen alrededor del hemisferio norte. En consecuencia, una corriente subtropical sopla en la mitad sur de la tierra. En ambos casos, las corrientes en chorro se mueven en latitudes medias entre 40 y 60 grados de latitud norte o sur.

La corriente del frente polar puede alcanzar velocidades máximas de alrededor de 500 kilómetros por hora sobre el Atlántico Norte. La corriente en chorro se nota, por ejemplo, en los tiempos de vuelo de EE. UU. A Europa. Con su empuje, los aviones lo hacen una hora más rápido que en la dirección opuesta.

Menos obvio, pero de crucial importancia, es la corriente en chorro del clima en latitudes medias. Porque con la energía eólica también se desplaza el clima.

La corriente en chorro se crea donde se encuentran las masas de aire frío y caliente. La diferencia de temperatura entre las corrientes de aire del Ártico y las de los trópicos es lo que impulsa la corriente en chorro. Debido a la rotación de la tierra, la corriente en chorro sopla en un movimiento serpenteante de oeste a este. Esto crea áreas de alta presión con clima seco y cálido en su área norte y áreas de baja presión con clima lluvioso en el sur. Gracias a su velocidad, la corriente en chorro ahora asegura que las condiciones climáticas se alternen rápidamente entre áreas de alta y baja presión.

La corriente en chorro pierde su poder

Los investigadores del clima han estado observando durante varios años que los movimientos de la corriente en chorro están cambiando. Serpentea por el hemisferio norte con movimientos de olas cada vez más extensos. Esto hace que su velocidad disminuya, las olas casi se paran. Las condiciones climáticas extremas de los últimos años muestran lo que significa para el clima si la corriente en chorro se ralentiza aún más.

  • Verano récord de 2018: el verano de 2018, el norte de Europa experimentó una fase excepcionalmente larga con temperaturas superiores a la media que provocaron una sequía pronunciada. Temperaturas récord del año o lluvias intensas.
  • Invierno frío récord 2020/21la Organización Meteorológica Mundial afirma que las condiciones climáticas extremas tenían bajo control a EE. UU. y Europa. Por ejemplo, se registraron temperaturas más bajas en partes de Texas que en el Ártico. En febrero incluso nevó en España y Grecia. 

La corriente en chorro: ¿de dónde vienen los cambios?

Con un modelo climático, se pudieron vincular estos cambios en la corriente en chorro en el hemisferio norte directamente con el cambio climático antropogénico. Los investigadores asumen que el calentamiento global provocado por el hombre es responsable del movimiento de las olas a gran escala de la corriente en chorro.

La diferencia de temperatura entre el Ártico y el ecuador está disminuyendo. Como resultado, la corriente en chorro carece de propulsión. Se tambalea en olas cada vez más grandes y se ralentiza. Como resultado, las condiciones climáticas «viajando» a gran escala también se mueven más lentamente. Esto conduce a condiciones climáticas extremas más frecuentes y duraderas en las latitudes medias. Por eso, unos días soleados provocan una ola de calor .

Las posibles razones de esto son:

  • El hielo del Ártico se está derritiendo: el Ártico se está calentando más rápido que el resto del planeta debido al calentamiento global. El World Ocean Review informa que varios factores tienen un efecto agravante en la región del hielo. Entre otras cosas, el agua de mar más cálida hace que las superficies de hielo más grandes se derritan. El agua de mar ahora expuesta refleja la luz del sol menos que antes del hielo y, por lo tanto, absorbe más calor: este es el efecto albedo. Las mediciones satelitales muestran que la situación en el Ártico es preocupante. La extensión del hielo del mar polar ha ido disminuyendo desde 1979. Especialmente en septiembre, la extensión de la superficie del hielo es instructiva para los climatólogos. Este mes el área alcanza su punto más bajo, el mínimo anual de hielo. Esto se debe principalmente a la temperatura del agua del mar. Durante el verano, la temperatura del agua aumenta y, por lo tanto, el hielo se derrite hasta septiembre, incluso si el sol ya no brilla con fuerza. El valor de septiembre es un buen indicador del calentamiento de los mares y, por tanto, del cambio climático. En los últimos 10 años, el hielo marino se ha derretido dos veces por debajo de la marca de los cuatro millones de kilómetros cuadrados, estableciendo un nuevo récord negativo.
  • Corriente del Golfo más lenta: otro factor que podría estar relacionado con el cambio en la corriente en chorro es la desaceleración de la Corriente del Golfo. La Corriente del Golfo hace circular agua cálida desde la superficie de los trópicos hacia el Atlántico Norte. En cambio, el agua fría de los mares polares se hunde en las profundidades. Esto es lo que provoca, entre otras cosas, las temperaturas relativamente suaves en Europa Central. Sin la Corriente del Golfo que circula rápidamente, las masas de agua en el Atlántico podrían enfriarse. Esto también podría reducir la diferencia de temperatura requerida para impulsar la corriente en chorro.

Si la corriente en chorro se detiene, ¿entonces qué?

La investigación sobre los cambios en la corriente en chorro muestra una vez más cuán complejas son las interrelaciones en torno al clima. Si los casquetes polares continúan derritiéndose o la corriente del Golfo se ralentiza, esto puede tener consecuencias directas en las corrientes en chorro y, por lo tanto, en nuestro clima.

Los científicos están observando con preocupación los desarrollos de la corriente del haz de frente polar. Se describe la corriente en chorro como uno de los elementos de inflexión. Estos son factores que desencadenan reacciones en cadena irreversibles en el sistema climático. La desaceleración o incluso un clic del movimiento de las olas significa un clima extremo persistente. Tanto las largas olas de calor como de frío podrían entonces estar a la orden del día.

Tales condiciones climáticas cambiantes pueden tener efectos de gran alcance:

  • Salud: los estudios ya están culpando al cambio climático de millones de personas que han muerto por el calo .
  • Seguridad alimentaria: la ONU advierte sobre la intensificación del cambio climático con sequías e inundaciones. Las olas de calor provocan sequías extremas y, por tanto, ponen en peligro la seguridad alimentaria en muchas regiones. Preocupa que estas ondas planetarias de la corriente en chorro puedan impactar los importantes graneros simultáneamente en todo el mundo. La consecuencia sería una mala cosecha mundial, que podría conducir a una escasez de granos alimenticios básicos.

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