La felicidad imperfecta, o por qué ahora nuestro afán de mejorar acaba en nada

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Aquellos que regularmente siguen las redes sociales en tiempos de aislamiento debido al coronavirus, reciben el mismo mensaje para ser más feliz: todos deben usar la crisis para mejorar, aprender un nuevo idioma, comenzar un negocio online, visitar museos en línea, empezar a practicar yoga, leer más libros, continuar estudiando…

Sí, se puede hacer pero no tienes que hacerlo. Además existe el riesgo de que en este proceso de optimización nos quememos. El camino para salir de esta espiral y conseguir más calma y serenidad no es tan difícil. Un informe de varias Universidades Españolas ha publicado un estudio sobre las “Consecuencias psicológicas de la Covid-19 y el confinamiento“.

La crisis del Coronavirus y nuestro anhelo de mejorar para ser más feliz

Más guapa, más delgada, más inteligente: así suenan nuestros deseos cuando se trata de uno mismo. Muy pocas personas con conscientes de que estamos siendo muy estrictos y duros con nosotros. Frases como “quien quiere ser feliz tiene que reinventarse a menudo” se publican más rápido en internet de lo que se practican.  De hecho, demasiadas veces. 

A menudo nos podemos sentir abrumados por todas estas demandas. Una reflexión sobre esto nos hace creer que solo se trata de mejorar circunstancias externas. Pero a medida que observamos y entendemos mejor la situación, vemos que se trata más bien de la actitud interna. Antes de que puedas cambiar algo por fuera, debe haber sucedido dentro.

ser feliz

En nuestra vida cotidiana, es cada vez más difícil. También, porque generalmente somos muy exigentes con nosotros mismos. Si el plan que teníamos no funciona, entonces debemos admitirlo: ¡he fallado! En lugar de ser indulgentes con nosotros mismos, apretamos más las tuercas internas y nos fustigamos. 

Cosas como cocinar, hornear pan, coser, yoga online o meditación parecen estar más alcance de todos debido a la fase forzada de #quedateencasa. Si las actividades como reunirse con los amigos, ir al gimnasio o ir de compras se han cancelado, ¿por qué no usar el “exceso de tiempo” y mejorar más?

¿Realmente debemos mejorar? ¿Es que ya no somos suficientemente buenos?

Buena pregunta. De hecho, si lo piensas te darás cuenta: esta forma de pensar es muy frágil, ya que en verdad tenemos muchas tareas para hacer incluso durante esta crisis.

Antes del Coronavirus, nuestra vida cotidiana estaba llena de actividades y tareas pendientes desde la mañana hasta la noche. Ahora, en lugar de aferrarse a cosas por hacer y estructuración del día, lo importante es ser flexible en todo y mostrar talento para la improvisación. El aislamiento no ha hecho que nuestras tareas se esfumen. Simplemente cambiaron: los padres tienen que trabajar y cuidar a sus hijos al mismo tiempo, las lecciones de piano o matemáticas se pueden hacer online en nuestra propia casa. Antes de esta crisis necesitábamos una cosa: calma y serenidad para nosotros mismos.

¿Estamos atrapados en esta situación de auto-mejorar? y, ¿tienes que hacerlo todo para sentir que formas parte de algo? No. No tienes que estar continuamente intentando ser mejor. ¿Cuánto más tengo que mejorar? La idea de esforzarse para mejorar, hoy en día no tiene nada que ver con la belleza, conocimiento y cosas similares. 

“Automejora” a través de “más” de todo no tiene nada que ver con mejorar nuestro conocimiento. Es un autoengaño y por eso se aboga por “más menos”.  Menos llamadas, menos tareas pendientes, menos problemas y enfermedades, menos estrés y tensión. El primer paso contra este auto-engaño es terminar con las muchas demandas. Solamente cuando viene menos del exterior, tenemos más energía para nosotros mismos. 

La compresión como el camino para reconocer las críticas internas

Aquí se trata de descubrir nuestra propia serenidad. En lugar de obligarse a mejorar, hay que aprender a reconocer nuestros impulsos y deseos y hacer lo que realmente se quiera hacer. 

La idea central es dejar ir lo que hace infeliz. Para salir de la rueda de la auto-mejora, es necesario mirar hacia adentro. En lugar de seguir una tendencia y, por lo tanto seguir al rebaño, puede ser útil preguntarse a sí mismo: ¿Realmente quiero esto o deseo algo completamente diferente?

Todos estos consejos tienen que ver con el autoconocimiento de uno mismo. Hacer lo que hacen los otros y ser igual a ellos no forma parte de la definición de uno mismo. Al principio, esto puede parecer un poco extraño y egoísta para muchos de nosotros, sin embargo, si realmente quieres ser feliz, primero debes conocerte a ti mismo y tus propias necesidades. 

ser feliz

El camino hacia la felicidad y la serenidad comienza con un primer paso

Hay que distinguir dos conceptos. La auto-mejora es ocuparse de cosas como el cuerpo, lo que enseñamos en Instagram o nuestra posición en el trabajo. Es decir, todo aquello que puedes comparar con otras personas. El otro concepto es el arte de vivir, que trata de la relación con tu yo interior. Aquí se tienen en cuenta valores como el carácter, la educación o el humor, tan importantes para ser feliz.

Ambas áreas son parte de cada ser humano. El error se produce cuando el área de auto-mejora prevalece y se convierte en una ilusión. Si perdemos nuestra relación interna y nos preocupamos solamente por lo exterior, entonces eliminamos todo aquello que no podemos comparar, ni mejorar. Esto es un problema, ya que el sentido de la vida está en el interior y no afuera. 

La gratitud como una forma para serenarse y ser feliz

La solución radica en deshacerse de la cosmovisión autoimpuesta y cuestionar nuestra propia actitud. Por ejemplo, ¿se define realmente nuestra valía solo por la apariencia física y debemos siempre mejorar para ser más felices? ¿Realmente tenemos que ganarnos nuestra felicidad a la fuerza?

meditar coronavirus

A primera vista, la salida del carrusel de auto-mejora parece simple: “para cambiarnos es necesario mirar a nuestro interior. Solo a partir de ahí podemos experimentar, alinearnos y mejorar.” 

Consejos sencillos como mostrar gratitud ayudan. Un diario de lo afortunados que somos ayuda a mantener un ojo en las cosas que de otro modo se dan por sentadas. Esto nos hace más felices y tiene un efecto positivo en tus propios sentimientos. Y algo que todos podemos hacer por la noche, antes de acostarse, es reflexionar si estamos contentos con nuestro propio comportamiento y enfocarnos en nuestros deseos, en lugar de prestar atención a otras personas o cosas.

La calidad de vida no se puede determinar por las cosas materiales, sino que se define por lo que cada uno de nosotros hace.

Felicidad: menos es más

Entonces, ser feliz tiene más que ver contigo mismo y tus ideas. Como cada situación, la crisis del coronavirus nos lleva a que analicemos nuestra propia vida más de cerca y la evaluemos desde una nueva perspectiva. 

A través de la práctica hacia la serenidad en esta vida, se presentan la oportunidad de seguir nuestro camino con “menos”. Y al contrario que la tendencia de la auto-mejora, vivir una vida que tenga significado y nos aporte felicidad.

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