Post-Coronavirus: cómo sera la nueva normalidad

La pandemia del Coronavirus nos está obligando a adaptarnos a una nueva normalidad, a menudo, a trabajar en casa, otras veces a trabajar menos. Pero eso nos da la oportunidad de cuestionar nuestro estilo de vida y economía y finalmente tener en el punto de mira el cambio climático.

No se necesita un cambio climático para desear una ciudad sin automóviles. Ésta no debe ser la única razón para pensar en un estilo de vida con menos emisiones de CO2.

Este estilo, llamado nueva normalidad por muchos, no significa renunciar a muchas cosas. Se trata de un cambio de comportamiento en muchas áreas de nuestra vida como vivienda, tiempo, trabajo, desarrollo urbano, movilidad y migración y que también podría beneficiarnos y complacernos. Echemos un vistazo más de cerca de todo esto.

Nueva normalidad: ¿sigue siendo esta mi ciudad?

Durante semanas hemos estado tratando de adaptar nuestra vida cotidiana a las consecuencias de esta crisis. Muchos cambios. No solamente no se nos permite o restringe visitar amigos y familiares, tampoco vamos a los lugares a los que nos gustaría ir: pubs, cafeterías, restaurantes o bares, museos, cines, ir al parque con amigos o hacer una escapada de fin de semana. En cambio, los teléfonos están que arden, se hacen miles de videollamadas y se mandan muchos mensajes.

El tiempo usado para ir al trabajo, que a menudo pasábamos en atascos en hora punta, lo aprovechamos ahora para dormir más, para las clases online, pasear al perro o hacer deporte. En esta nueva normalidad nos hemos dado cuenta de que la vida no se trata de satisfacer las necesidades de consumo.

paseando con el perro

A menudo vemos a personas relajadas que hacen llamadas de negocios mientras dan un paseo. Los runners se multiplican como setas por toda la ciudad. En el supermercado y otros lugares ya no hay prisa y la distancia y el aforo de seguridad garantizan el orden y aunque hacemos colas más largas.

Cualquiera que camine por las calles puede percibir que el ruido ha cambiado: las voces humanas son más fuertes que los automóviles. ¿Sigue siendo esta mi ciudad? Te podrías preguntar.

Coronavirus: restricción de movimiento: ¿una cárcel o marcha libre?

Nuestro radio de movimiento exterior está limitado de muchas maneras en esta nueva normalidad. Sin embargo, esto nos brinda la oportunidad de ver que consecuencias tiene nuestra vida cotidiana en nosotros. Quizás con estas renuncias surgen también cosas buenas. Consumimos menos o de manera diferente, no solo porque las tiendas están cerradas, sino porque nuestro día a día ha cambiado.

Para muchos, esto significa menos estrés. La alegría por las cosas que antes se daban por sentadas, como compartir tiempo con tus seres queridos, aumenta. ¿Emocionados de volver a vernos? ¡Mucho mejor! Algunas cosas que antes no podías hacer, como salir a correr o pasear, enriquecen el alma. Y puede que al trabajar desde casa te entren algunos rayos de sol.

Al mismo tiempo, también hay desventajas en la nueva normalidad:: hay que cuidar a los hijos mientras trabajamos, se han perdido muchos empleos o se reducen sus jornadas y por lo tanto los salarios. También recibimos muchos mensajes para mejorar en todo y en el artículo La felicidad imperfecta, o por qué ahora nuestro afán de mejorar acaba en nada hablamos sobre este tema de intentar ser mejores.

Actualmente nos encontramos en una nueva normalidad diferente y extraña. No estábamos preparados ni individualmente ni como sociedad para esta situación que tantos estragos económicos está causando. En un sistema económico centrado en el crecimiento, donde la gente está acostumbrada a tener algo de dinero y la oportunidad de poder gastarlo.

Coronavirus: el crecimiento económico cuesta recursos

En nuestra economía, el crecimiento es el objetivo que medianas y grandes empresas tienen en mente. Nuestros recursos y sus limitaciones a menudo no se incluyen en este cálculo. Estos recursos muchas veces son limitados y su existencia en las reservas naturales, muy importantes para tener unos procesos climáticos que creen buenas condiciones de vida para las personas. El consumo excesivo destruye nuestro planeta. 

En otras palabras, una economía que no tiene en cuenta la limitación de recursos, nos aboca a un cambio climático que de otra forma no se produciría. Esto significa que en algún momento pagaremos el precio por este crecimiento descontrolado. Hay que subrayar mucho lo del cambio climático.

Según WWF, el 60% de la huella ecológica de la humanidad se debe al carbono que tiene que absorber la atmósfera por nuestras emisiones. 

Nueva normalidad: ¿Post-Coronavirus o Post-Crecimiento?

Cuando hablamos sobre el escenario posterior a la pandemia, anhelamos que debe ser bueno para nuestro clima, entonces en verdad lo que queremos decir es: post-crecimiento. 

Esto no significa que a partir de ahora, en esta nueva normalidad, solo tenemos que ir de camping en nuestras vacaciones y permitirnos una casa más pequeña. Esto debe significar, que muchas industrias deben crecer de una forma efectiva y económica donde se incluya el cambio climático y la protección del medio ambiente. 

contaminación del aire

Entonces, ¿ya no disfrutaremos tanto de la vida cuando acabe la pandemia?

Cuando un crecimiento de la economía va de la mano del progreso de la sociedad, entonces muchas cosas cambian. Una sociedad cuyo objetivo final ya no es el dinero y las cosas materiales, experimenta un cambio de valores.  Se disfruta más de otras cosas: más libertad creativa en la vida cotidiana a debido a la flexibilidad en el trabajo. Más uso de los recursos públicos, como el transporte público. Más tiempo para la familia y los niños a los que puedes entretener con estas 10 ideas.

Una sociedad post-crecimiento, se cuestiona el significado de las actividades que llevamos a cabo cada día para no encontrar satisfacción únicamente a partir de nuestra billetera. Tener tiempo libre se valora más. Nos centramos más en el bienestar individual y el bien común

Este escenario amigable con el medio ambiente y de aspecto utópico puede sonar extraño para algunas personas. Post-Corona o nueva normalidad, sin embargo, es algo un poco menos mundano. Quizás hasta parezca un objetivo que valga la pena. El cambio climático debería ser una buena razón, aunque no la única. 

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