Trabajo infantil: ¿qué puedo hacer para ayudar?

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Vemos imágenes desgarradoras de diferentes partes del mundo, de niños que trabajan en fábricas, bajan a las minas o ayudan en el campo. Por supuesto, nadie quiere ser partícipe del trabajo infantil y del hecho que los niños sean explotados de esta manera. Sin embargo, nuestro estilo de vida tiene la mayor culpa. El coronavirus amenaza con empeorar todavía más esta situación. Te mostramos cuál es el problema y qué se puede hacer

¿Qué es el trabajo infantil?

No existe una definición unificada sobre el trabajo infantil. UNICEF lo describe así:

“El trabajo infantil priva a los niños y niñas de su derecho a la educación y el juego, los expone a abusos y violencia, refuerza ciclos de pobreza y profundiza la inequidad social. Trabajo infantil no es cualquier tarea realizada por un niño. Son labores que exigen muchas horas de dedicación, para las que son demasiado jóvenes, ponen en riesgo su salud y bienestar, que les roban tiempo de juego y que les apartan de la educación. “

Según una estimación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), alrededor de 152 millones de niñas y niños se ven afectados, uno de cada 10. Según UNICEF, casi la mitad de estos niños desempeñan un trabajo peligroso o son explotados. Casi la mitad son menores de doce años.

¿Dónde trabajan estos niños?

Según UNICEF, la gran mayoría de los niños que trabajan, viven en África (72 millones) y Asia (62 millones). La mayoría de los niños se distribuyen de la siguiente forma:

  • en agricultura 70,9%
  • en industria 11,9%
  • asistentes en el sector servicios 17,2%

Más de dos tercios de los niños que trabajan, lo hacen para o con sus familias, por ejemplo, en la agricultura. Sin embargo, las relaciones laborales con los empleadores externos, como en las minas, la industria textil o en las plantaciones, son un problema enorme. 

La pandemia del Coronavirus está agravando el trabajo infantil

Incluso antes de que estallara la pandemia mundial de SARS-CoV-2, se estima que 400 millones de niños vivían en la pobreza extrema. La ONU teme que el impacto de la pandemia pueda sumir a otros 66 millones en la pobreza. Muchos niños están “obligados a ganar dinero para que las familias no pasen hambre”.

Debido a que un número elevado de trabajadores perdió sus ingresos por el cierre de países, negocios e industria, los niños ahora tienen que ayudar a la familia. Además, como consecuencia del cierre de escuelas, los niños no pueden ir actualmente a las instalaciones educativas.

El coronavirus también ha provocado que los mataderos sean un gran foco de infección.

El trabajo infantil es un problema, ¿qué puedo hacer al respecto?

El hecho de que los niños se vean obligados a trabajar se debe principalmente a la pobreza y las estructuras sociales en los países en cuestión. La OIT menciona los conflictos armados, el cambio climático, la urbanización de espacios y la globalización como factores que lo favorecen. Sin embargo, las empresas y los consumidores son los responsables. En un mundo globalizado, nuestro comportamiento como consumidor también afecta a las personas que producen nuestros productos. Los tres factores más importantes a través de los cuales contribuimos al trabajo infantil son:

1- Subcontratamos producción

Ya sean teléfonos inteligentes, moda o chocolate, una gran cantidad de nuestros bienes de consumo cotidianos se producen fuera de nuestros países, donde las normas de seguridad en el trabajo son menos estrictas o efectivas y los salarios son más bajos. Por un lado, las materias primas importantes crecen allí, así que los productos se pueden producir más baratos que aquí. Y los niños trabajadores son particularmente baratos.

2- Consumimos demasiado barato

Las grandes cadenas minoristas y los fabricantes, a menudo ofrecen productos extremadamente baratos y a los consumidores nos gusta comprar nuestra comida, ropa y productos electrónicos a bajo precio. Si la culpa es de la oferta o la demanda, es algo que debemos cuestionarnos. En consecuencia, estos productos deben producirse de la manera más barata posible y, la mejor forma de hacerlo es contratar mano de obra barata, por ejemplo, niños.

3- Consumimos demasiado

“Demasiado barato” y “demasiado” están directamente relacionados entre sí: cuanto más baratos son los productos, más podremos comprar. Por 20 euros puedes comprar una camiseta o cinco, dependiendo de dónde compres. A la vez, mucho consumo significa mucha producción barata, alta demanda de trabajadores con salarios bajos y, así sucesivamente. El precio real de los bienes (baratos) que compramos, lo pagan a menudo quienes lo fabrican.

Sin embargo, también los fabricantes de marcas caras suelen producir sus productos en condiciones indignas, porque cuanto más barata sea la producción, mayores serán las ganancias. Un precio alto no significa buenas condiciones de trabajo, por eso no debes seguir las tendencias.

Cómo contribuimos al trabajo infantil y qué podemos hacer

El trabajo infantil es un problema en muchos tipos de industrias, desde la producción de alimentos (cacao, café, té, aceite de palma, fruta) hasta oro, textiles, cuero, tabaco y productos electrónicos, también juguetes, balones de fútbol y fuegos artificiales.

Estos son algunos ejemplos bastante llamativos en las que nuestra cultura de consumo contribuye a las condiciones de explotación.

Te recomendamos comprar productos orgánicos y comercio justo, como chocolate, cafe y piezas hechas a mano.

Comemos chocolate de comercio injusto

La mayoría del cacao que contiene nuestro chocolate proviene de África occidental. Hay grandes plantaciones de cacao, especialmente en Ghana y Costa de Marfil. Según UNICEF, un millón de niños trabajan en las plantaciones de cacao durante la temporada de cosecha solo en Costa de Marfil, poniendo en juego su salud. Debido a los pesticidas, las herramientas peligrosas como los machetes y los sacos pesados con la cosecha, los niños soportan unas condiciones de trabajo inseguras.

Se estima que un total de 2 millones de niños trabajan en condiciones de explotación en plantaciones de cacao en África occidental. Alrededor de 10.000 niños de esta industria también son víctimas de la trata de personas y la esclavitud.

chocolate a la taza de comercio justoChocolate y cacao a la taza de comercio justo o Fairtrade

Actualmente se está preparando una demanda contra la multinacional Cargill porque, aparentemente, sus proveedores mantuvieron y abusaron de niños en condiciones de esclavitud en las plantaciones de cacao. Cargill suministra, entre otros, Nestlé, McDonalds, Burger King, Kellogg`s, Unilever y Danone.

Lo que puedes hacer: el chocolate del “comercio justo” proviene de condiciones de producción justas, los agricultores obtienen precios mínimos. No usan el trabajo infantil. Algunos fabricantes venden sus productos directamente para poder garantizar condiciones de trabajo justas. El chocolate de comercio justo a menudo cuesta un poco más, pero los pocos céntimos deberían valer la pena para que renunciemos al trabajo infantil. 

Compramos demasiada moda barata que usa trabajo infantil

La concienciación sobre las condiciones de trabajo en la industria de la moda está creciendo, y con ello, la presión sobre la industria para producir de manera transparente y justa. Sin embargo, el trabajo infantil sigue siendo un gran problema. Desde el cultivo de algodón hasta las hilanderías y la fabricación de ropa, el trabajo infantil está oculto en todas las áreas de la cadena de producción.

La cadena de suministro textil es extremadamente compleja. El outsourcing también es común entre los proveedores y, a menudo, las grandes marcas de moda ni siquiera saben quién produce su ropa, y mucho menos quién cosecha su algodón. El control completo es por lo tanto difícil.

Además, la lógica de las compañías de moda barata de tener tantas colecciones como sea posible producidas en grandes cantidades a bajo costo y, a menudo, con poca antelación, ejerce presión sobre las compañías de producción y favorece las condiciones de explotación laboral.

Qué puedes hacer: las marcas de moda de “comercio justo” te aseguran que la ropa se produzca en condiciones justas y generalmente ecológicas. Además de los principios ecológicos, algunas marcas también también garantizan que se cumplan los estándares sociales mínimos en toda la cadena de suministro. Se basan en las normas laborales fundamentales de la OIT y prohíben el trabajo infantil. 

La organización Fair Wear Foundation, a la que pertenecen muchas marcas, está particularmente comprometida con las condiciones de trabajo justas en la industria de la moda. El sello “Fairtrade Cotton” garantiza condiciones justas en la industria del algodón, “Fairtrade Textile Production”, certifica toda la cadena de suministro. 

Compramos demasiada electrónica

Esto es algo más complicado. Debido a que no solo los productos electrónicos se producen a menudo en fábricas cuestionables en Asia. Recientemente, por ejemplo, se anunció que Amazon fabricaba sus altavoces “Echo” en china por niños en edad escolar. El trabajo infantil tampoco es extraño en la cadena de suministro. 

Algunas de las materias primas que se requieren para productos electrónicos, como el cobalto o el oro, provienen de regiones donde, en primer lugar, el trabajo infantil ya ha sido demostrado y, en segundo lugar, el conflicto armado está en su apogeo. Esto crea un círculo vicioso difícil: la extracción de materias primas contribuye a la financiación de estas guerras, que expulsan a las personas nativas y las privan de sus medios de vida, lo que a su vez obliga a los niños a trabajar en lugar de ir a las escuela.

Lo que puedes hacer: usa tus dispositivos electrónicos como teléfonos, tabletas y ordenadores el máximo tiempo posible. No persigas todas las tendencias. Si tienes que hacer una compra, echa un vistazo a los productos de segunda mano. 

Consumimos demasiado aceite de palma

El aceite de palma es el aceite vegetal más utilizado en todo el mundo. Se encuentra en aproximadamente la mitad de todos los productos del supermercado. El cultivo suele ser extremadamente perjudicial para el medio ambiente y el clima, ya que la selva tropical está desapareciendo dando lugar a grandes plantaciones, especialmente en el sudeste asiático. El cultivo de la palma aceitera también se asocia repetidamente con violaciones de los derechos humanos, incluidos el trabajo infantil. 

Amnistía Internacional publicó un estudio o en 2016 donde acusaba a varios productores de aceite de palma en Indonesia, y que suministran a compañías como Nestlé, Kellogg’s, Unilever, Procter&Gamble y Colgate-Palmolive. Según el estudio, niños de entre 8 y 14 años trabajaban en condiciones peligrosas en las plantaciones. También estuvieron expuestos al agente altamente tóxico paraquat, que está prohibido en la Unión Europea.

crema de cacaoCrema de cacao sin aceite de palma, vegana o comercio justo

La ONG Mighty Earth acusa a la compañía estadounidense Cargill de obtener aceite de palma de proveedores involucrados en la esclavitud y el trabajo infantil.

LA OIT también informa que el trabajo infantil se lleva a cabo en las plantaciones de palma en Indonesia. Los niños recogen, llevan los productos y ayudan con la carga y la maleza.

Lo que puedes hacer: en este caso, la única solución puede ser consumir menos aceite de palma. Hay algunas iniciativas que usan un aceite de palma proveniente de cultivos con responsabilidad ambiental y social, pero nunca podrán satisfacer las necesidades actuales.

Nuestros consejos

  • En la medida de lo posible, evita los productos con aceite de palma convencional y no certificado.
  • Compra la menor cantidad posible de alimentos procesados; estos contienen aceite de palma frecuentemente.
  • Preferiblemente compra productos provenientes de tu región, estacionales y sin aceite de palma.
  • Compra productos del comercio justo. Existe aceite de palma que proviene del comercio justo.
  • Evita la carne de ganadería industrial, ya que el aceite de palma sirve como componente en la alimentación animal.
explotación infantil aceite palma

Nos encantan los fuegos artificiales

Además del ruido, el humo y la basura, los fuegos artificiales producen un problema completamente diferente: algunos de ellos son producidos por niños. Los fuegos artificiales se producen principalmente en India, China e Indonesia. El trabajo es peligroso y los accidentes son comunes.

Varios medios regionales informan que, a pesar de los esfuerzos para frenar el trabajo infantil en la producción de fuegos artificiales, los niños aún trabajan en fábricas en Sivakasi, India. En Indonesia, una explosión fatídica en una fábrica de fuegos artificiales en octubre de 2017, reveló que la fábrica también empleaba niños.

Trabajar en fábricas de fuegos artificiales es extremadamente peligroso y unas de las peores formas de trabajo infantil.

Que puedes hacer: no uses fuegos artificiales, no acudas a ningún espectáculo si sabes que los fuegos artificiales provienen de otros países. Además de proteger el medio ambiente, no apoyas con tu dinero el trabajo infantil

Usamos lápidas de Asia

La mayoría de las lápidas en nuestros cementerios están hechas de piedra natural. También se extrae en Europa, pero una gran parte proviene de Asia porque la producción y, por lo tanto, las piedras, son mucho más baratas allí. Los niños también trabajan en canteras en India, Vietnam y Filipinas. Debido a las condiciones de trabajo duras e inseguras y la falta de seguridad laboral, este trabajo también es una de las peores formas de trabajo infantil. 

En algunos países ya han prohibido las lápidas que provienen del trabajo infantil y están exigiendo controles. Sin embargo, el problema del trabajo infantil no solo concierne a las lápidas: otras piedras naturales, como los adoquines o decorativas, provienen de canteras asiáticas.

Qué puedes hacer: busca fabricantes de lápidas en tu país o intenta usar otros materiales. Asegúrate de que las piedras no provienen de los países asiáticos.

Consejo extra: si quieres saber a quién pertenecen todas las cosas que compras, App gratuita Buycott te muestra a que compañía pertenecen las marcas.

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1 comentario en «Trabajo infantil: ¿qué puedo hacer para ayudar?»

  1. No entiendo como las empresas pueden permitir que los niños trabajen. Y lo malo es que las autoridades máximas lo saben y no hacen nada. Sobretodo en africa y los paises asiaticos, donde parece que los niños de alli son menos niños que los de los paises occidentales. Una vergüenza de mundo.

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